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28 de septiembre de 2011

Perdí la oportunidad. Los trenes como tú sólo pasan una vez en la vida, y tu pásaste, paraste en la estación y por ser tan indecisa, me quedé en tierra. Y cuando quise volver a subir ya no volviste a parar. Pero ¿Sabes? Me parece muy bien. ¿Qué porqué? Porque tengo que crecer, madurar, aprender de que nadie me va a esperar el tiempo que yo quiera, dejar de ser una niñata que lo quiere todo y si no se enfada. No, no. Eso se acabó. Maduraré, creceré, lucharé hasta quedarme sin aliento y esto me lo tomaré como una pequeña piedra de todo el camino que me espera. Gracias por no esperarme. Porque gracias a eso he madurado, y sé que las cosas hay que ganárselas, porque en esta vida no te regalan nada. Ahora lo sé, hay que hecharle un pulso a la vida

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